Escuela Literaria del Sur

La ELS ofrece una oportunidad para aprender el oficio de escribir sin las barreras de tiempo o coste que imponen las escuelas tradicionales.

Semanario La Vanguardia

Un espacio para el pensamiento agudo y las voces urgentes.

Libro Subito

Lea lo mejor del cuento breve contemporaneo.

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lunes, junio 03, 2013

Carta numero 7














He aprendido pocas cosas que valen la pena
una coma podría salvarme la vida
una firma la economía; una palabra el sexo
he aprendido pocas cosas 
y sin saber cómo, sobreviví a la década de los 90
al último coñazo del siglo XX
a la NBA, los Jordan, rodilla e’chivo
al merengue Hip-Hop y al imbécil del Príncipe del Rap
a la vergüenza de usar los zapatos plásticos de la beca

he aprendido poco
quizá por eso, por no saber como todos
no fui detrás del sueño americano, ni floté en la burbuja de Europa
y aún sin saber
los rusos llenos de cuentos entraron a mi casa
para ver a Hemingway delirar bajo la noche guajira
Faulkner siempre cómplice
mientras el coronel come mierda para no matar al gallo
y se llena la sala de mariposas amarillas
y Vargas Llosa me miente
no, no es un accidente la patria

he aprendido poco
pero se del soldado justo y su canción
de sus huesos pensantes
tercos hasta la última bala
se de tus labios anodinos
que han hecho  de la patria un moridero
de tus vete al diablo
de tus flacos argumentos
se de tus padres
se del lumpemproletario
dije que sé de tus padres
de su complejo de buhoneros burgueses 
de su clase media insípida
haciendo el trencito con Sandy y Papo
se que no conocieron a Charly Parker
que confunden a Ricardo Arjona con Sabina
se de su buen gusto por la bisutería
y su delicado ojo para los apellidos pobres
se despedirme para siempre
aunque no olvidaría la dirección de tu casa

he aprendido pocas cosas que valen la pena
pero entiende
no cambio una uña del loco barinés
por tu siglo XX, por tu clase media,
por tus chistes de negros

por tu ridículo y escuálido estatus de mierda.

jueves, febrero 03, 2011

Retorno

"más allá de las palmas y el camino,
limpiamente ceñida su pobreza,
pasaban en silencio nuestros dioses"

Eliseo Diego

Qué es el Guaire sino el sincretismo
intestinal desembocando al dulce sal caribe
yo desemboco de vez en cuando al caudal
de mis abuelos para recordarme
para no saberme parte del todo
para creer que sigo siendo
un eco en las espesas montañas
para creerme inmune del abandono convulso
de la frente fría y la apretada garganta

y vuelvo a tus pies de hinchadas noches
a tus grietas de madre y selva para calmar
la angustia de una fe marchita
para alimentar los vacíos que dejan las noches sin ti

vuelvo madre, a contemplar la mierda
que cruza esta ciudad
y me devuelvo a suspiros
a nuestra quebrada de frío sol
los plagios a Fernando Ubiergo
"cuando agosto era 21" y "un café para platón"

madre, en este mugre río los espantos
no tienen dientes ni "cielito lindo" para fustigar el hambre
este lugar me hace mas ateo
pero tu sabias de antemano que dios
es la suma de todos los hombres que desembocan al caudal
de la memoria

domingo, junio 13, 2010

Tostadas al viento

a mi vieja Juana, Flor e Isabel


La memoria se regodea
la abuela cuela el café y sonríe
me brinda de su tinaja
comemos tajadas de locho verde
se ríe y escupe mundos de colores
se transforma en jardín y me embriaga
con toronjas a la leña
mi abuela es un árbol de mamón
al que pensé nunca se le quebrarían las ramas
una abuela es un cuerpo remojado
que tendido al sol no pierde los surcos
su majarete de blanco pecoso
nunca supo que a ella le tragó la mano
una mapanare nocturna
matando así a las muñecas de trapo
mi abuela es una trinidad de vientre y sangre
una dos tres espaldas dobladas al sol
en el eternal conuco de flores saldas
una dos tres mujeres tostadas al viento
tres sonrisas sin tiempo
consumidas entre adictos

Merecidas Maldiciones

Alzaron banderas blancas
mientras clavaban astas a nuestras espaldas
cantaron amores a la noche
y nos envenenaron con su luna
malditas sean las traiciones de los leales
malditas sean sus palabras inocentes
sus miradas esquivas
y la dicotomía de sus favores
alzaron manos al cielo
y nos patearon a escondidas
se cagaron irónicos en nuestras caras
y fueron a lavarse en casa ajena
por eso insisto en maldecir a los traidores
los que venden su casa por el patio impropio
los de doble ánimo
los tardíos
los que sin prisa arañan pies de plomo
y riegan margaritas en vez de claveles
a la muerte
los géminis
los enviados
los apostólicos romanos
los Kilpatrick
los colonizadores
los nuevos escribas del mercado
que cagan best seller a cada paso

viernes, agosto 07, 2009

Nokia 6235


Aquel teléfono finlandés fabricado en Brasil

se desvanece

se fuga quién sabe a qué paraíso

y me deja desconectado

mudo y sin amigos

estoy conciente que no volveré a ver

la creación del hombre

se ausentará Miguel Angel por las mañanas

y tendré que volver a las aves mensajeras

al humo

o mejor aún al silencio

no resucitará

lo juro

jueves, julio 30, 2009

Poesía de golpe


De nuevo el vomito del perro se convierte

en desayuno para sus hijos muertos

vuelve el burgués entalcado

y perfumado de ironías

a golpear con mazo cavernario

las cines del proletario

alza la voz carajo

que aunque el fusil humea

tendrá que correr a la inversa

el lacayo del tirano

se esconderá de tus ojos

de tus manos aguerridas

alza la voz sin miedo

que aprendí junto a Nicolás Guillén

a no sentir pena por el burgués caído

pero no aprietes los dientes contra tu hermano

no cierres los ojos

resiste camarada, resiste

que este dolor servirá

para purgar miserias

para dignificar tu estirpe

podrán cortar la luz de tus cables

pero no podrán cortar la de tus manos

podrá silenciar tus radios

pero no podrán con tu ira

aunque el burgués golpee

se dormirá pronto su brazo

y lo devolverás a las sombras

junto al traidor de la patria

junto al soldado que negó su sangre

sangre de pueblo Maya

de resistencia ancestral

y se vendió a las pasiones imperiales

de burdos neocoloniales

Migraciones poéticas

a Rubén Cedeño y Mario Benedetti


¿A dónde fue, poeta, la noche?

seguramente huyó para no asustarte

para no desafiar tu maquina

errática y violada

para no afrontar las timidez

que arremete contra el silencio

y los abismos de luz

que emanan de tus ojos de papel

hoy no llegará la noche

devolveremos el reloj a marcar las seis

y volverán a cantar los gallos

para amanecer de nuevo

amanecer siempre

con las gallinas insomnes en el patio

mirando al viejo en el taller

¿A dónde se fue la noche camarada?

seguramente se embriagó en la esquina

y olvidó el camino a casa

nostálgica de ti

pensándote infiel

quizás por eso la noche se voló los sesos

con el fusil que estaba debajo de la almohada

ese fusil uruguayo

al otro lado del río

sola

iluminada

miércoles, abril 01, 2009

De tres por dos

Etílicas pieles bañadas en espuma
al borde del altar más soez de los dioses.
Serenata inconclusa de cuerpos mortíferos,
estridente solo de sudores y besos
en un paraíso de tres por dos
en un paraíso arrinconado
entre cuadriculadas montañas

Sumados los vapores
concluyo irremediablemente
en la totalidad
después de haber calculado
las livianas pieles del sofá
sumergidas en amarillentas espumas
estimulantes
espumas de un equinoccio postergado
para el encuentro fortuito
de quienes planifican la casualidad

lánguido amanecer
amanecer de lluvia
de piernas
de huidas
de apresurados labios
antes de que la boca que se tragó tu blusa
devorara los últimos destellos de discreción

jueves, febrero 12, 2009

Gaza

para los que aun tienen memoria


La bala genocida siempre será culpable sin importar el fusil que la dispare. Soldado, metralla, voz de diana. La ausencia de los ojos nobles del que antes fuera abatido. Sangre, dolor, Fragmentos de vidas. El precio de Ismael.

Llora Abraham sus muertos, mientras ríen los que antes padecieron. Desmemoria, altivez, crueldad. La causa injusta de los hijos de David.

Una pierna, media pared, otra bomba. Las manos se elevan sin respuesta en la espera de misericordia. Buen momento para perder la fe. Los inválidos ojos del mundo orbitan en sus cuencas vacías, al tiempo que los cuerpos invadidos se van en las orugas del aniquilador.

Esta calle no tiene nombre

Este árbol mula nunca supo como llamar sus frutos. Esta urbe, huérfana de hijos, mira a los de allá transitar absortos en los espejos de mano.

Un artista confundido. Una mujer sin marido. Un hombre descalzo, sucio, olvidado. Un pedazo de piel en cada esquina. Madrugada soleada del mes de mayo. Maldita ausencia de sentido común o comunismo.

Uno, dos, tres, no vi al niño detrás de la pelota. Mancha de sangre en la calle.

Uno, dos, tres, No hacen falta gallos para anochecer.

Uno, dos, tres, gallinas tendidas en el árbol.

Uno, dos, tres, apoya el fusil contra la hoja porque esta calle no tiene nombre

martes, febrero 10, 2009

Yo conocí a Superman


Yo conocí a Superman en el Táchira, envuelto en su traje azul y con los zapatos del Chavo. El sol de Metrópolis le tostó la piel. Bigotes de niño, sonrisa pronta, inocencia.
Los ojos burlones no comprendieron al héroe. Superpoderes gastados, capa desteñida, afro. Inútil esfuerzo por despegar del suelo. Destinos extranjeros tomaron sus fotos en la fuga que nos brindan los desconocidos, los almados. Los que sin traje azul también desean despegar de la tierra.

Yo conocí a Superman entre poetas. Peones, alfiles, caballos. Combate permanente entre las sombras de la plaza de Simón. Letras del ALBA, respeto, compasión. Sus ojos delataban la ausencia de los años. La pereza colgada del árbol, las ardillas fugitivas, los mendigos. Todos cómplices y testigos de las aventuras del joven Clark, ahora escondido en nuevo cuerpo para evadir las amenazas de Luthor. Maldito villano, multiplicado en millares que miran con desden la dignidad de un héroe que huye del frío y se cubre en la casa de cartón que le prestó un amigo.

Héctor


para Héctor “el mocho”

Me descubro en la acera del frente recordando a la profesora de física, y comprendo el verdadero sentido de la gravedad. Te descubro en esta acera sonriéndole a malabarista del mástil tricolor; pensando quizás en la naturalidad de la vida.

Un cigarro, una seña, una moneda. El gesto preciso para llenar la caja. Una silla de ruedas minusválida, unos ojos perdidos, una erección. En tus manos han posado todas; las has poseído a todas sin prejuicios. No desdeñaste la celulitis, ni te desanimó la flacidez del abandono. Todo el universo cabe en una mano. Una queja una risa, un bramido.