Escuela Literaria del Sur

La ELS ofrece una oportunidad para aprender el oficio de escribir sin las barreras de tiempo o coste que imponen las escuelas tradicionales.

Semanario La Vanguardia

Un espacio para el pensamiento agudo y las voces urgentes.

Libro Subito

Lea lo mejor del cuento breve contemporaneo.

lunes, junio 03, 2013

Carta numero 7














He aprendido pocas cosas que valen la pena
una coma podría salvarme la vida
una firma la economía; una palabra el sexo
he aprendido pocas cosas 
y sin saber cómo, sobreviví a la década de los 90
al último coñazo del siglo XX
a la NBA, los Jordan, rodilla e’chivo
al merengue Hip-Hop y al imbécil del Príncipe del Rap
a la vergüenza de usar los zapatos plásticos de la beca

he aprendido poco
quizá por eso, por no saber como todos
no fui detrás del sueño americano, ni floté en la burbuja de Europa
y aún sin saber
los rusos llenos de cuentos entraron a mi casa
para ver a Hemingway delirar bajo la noche guajira
Faulkner siempre cómplice
mientras el coronel come mierda para no matar al gallo
y se llena la sala de mariposas amarillas
y Vargas Llosa me miente
no, no es un accidente la patria

he aprendido poco
pero se del soldado justo y su canción
de sus huesos pensantes
tercos hasta la última bala
se de tus labios anodinos
que han hecho  de la patria un moridero
de tus vete al diablo
de tus flacos argumentos
se de tus padres
se del lumpemproletario
dije que sé de tus padres
de su complejo de buhoneros burgueses 
de su clase media insípida
haciendo el trencito con Sandy y Papo
se que no conocieron a Charly Parker
que confunden a Ricardo Arjona con Sabina
se de su buen gusto por la bisutería
y su delicado ojo para los apellidos pobres
se despedirme para siempre
aunque no olvidaría la dirección de tu casa

he aprendido pocas cosas que valen la pena
pero entiende
no cambio una uña del loco barinés
por tu siglo XX, por tu clase media,
por tus chistes de negros

por tu ridículo y escuálido estatus de mierda.

miércoles, mayo 29, 2013

En este Vagón de Paredes


Luego de dar decenas de vueltas en una Librería del Sur, como es habitual, detuvo mi atención un pequeño montón de discos desordenados sobre el mostrador. Algunos de los títulos los había comprado en otra oportunidad, pero uno en particular me llenó de grata impresión. Se trataba del disco “En este vagón”  de José Alejandro Paredes; una producción realizada en Estudios Eusebio Delfín, Cienfuegos, Cuba; mezclado y masterizado en Trujillo, Venezuela; y replicado por el Centro Nacional del Disco (CENDIS) 2012. Otro dato importante es que este proyecto fue galardonado en el IV Concurso de radio, televisión y producción musical independiente del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

Las primeras lecturas de este disco me dejaron desconcertado, digamos que estaba esperando un sonido distinto, algo más cercano a lo que nos había tenido acostumbrado este joven trujillano en su andar con el Colectivo La Cantera. Los prejuicios fueron desapareciendo, luego de oír el disco unas tres veces, y se fue reinventado ante mi desconcierto un artista nuevo, presentándose con un conjunto de nueve canciones minimalistas, depuradas de derroches de virtuosismo y vicios del lenguaje. 

A juzgar por sus buenas condiciones de ejecutante de la guitarra, pudiéramos esperar un disco con altísimas complejidades interpretativas de este instrumento, al mejor estilo de la trova de Silvio Rodríguez, por ser este último una influencia evidente en José Alejandro. Pero no, en algunos temas la guitarra pasa a un segundo plano, llegando a desaparecer y darle cabida a un piano de sonoridad vivaz, abordando a quien escucha sin derecho a parpadeo, aunque conservando la mesura que caracteriza a este disco. Algunos temas son acompañados por un sutil andar de violines que parecen desvanecerse entre el piano y la guitarra.


Se integra José Alejandro Paredes a la larga lista de extraordinarios compositores venezolanos, dando muestra del momento significativo que vive nuestra música. En este vagón es un disco experimental, vale decir arriesgado, donde la poesía no solo se hace palabra sino, también, acordes. Deshace sus versos de vagón, de río sagrado, de viento curandero, escudado en su canción para hacernos descansar como niños en el fugaz brillo de la mar.

sábado, febrero 16, 2013

Entrevista al escritor Juan Manuel Parada

Juan Manuel ParadaComparto con ustedes, queridos lectores, la primera parte de una amplia conversación que sostuve con el escritor y político Juan Manuel Parada, quien ahora se perfila como el candidato con mayores posibilidades de ganar la Alcaldía del Municipio Peña en el Estado Yaracuy.
Juan Manuel toma asiento, después de servirme una taza de café. Detrás de él hay una ventana que deja colar el ruido de los vehículos que pasan y la luz que ilumina la sala. Enciendo la grabadora, tomo papel y lápiz para ir tomando apuntes, o dibujar al mejor estilo de Farruco Sesto. Ahora sí, estamos listos para conversar.


GF. En el Municipio Peña hemos podido apreciar el trabajo que vienes realizando con tu equipo para garantizar el triunfo del Presidente Chávez, el pasado 7-O, y, luego, el 16-D, la reelección de Julio León en la Gobernación del Estado Yaracuy. Estos espacios representan importantes frentes de lucha para el pueblo. Ahora, ¿Qué tan importante es para el proceso bolivariano una alcaldía?
JMP. Estoy recorriendo el Municipio Peña desde mediados del año pasado y aunque suene insólito decirlo, aún hay, a catorce años de revolución, comunidades padeciendo situaciones sociales extremas. En Maporita, por ejemplo, carecen de cloacas; en Don Nicola no están recibiendo el servicio de recolección de basura; un amplio sector de Agua Negra tiene trece años sin alumbrado público; en Somos Todos claman por suministro de agua potable. Situaciones similares se repiten a lo largo del municipio, pero la mayoría de las personas que allí habitan depositan su fe en la revolución ¿Qué nos indica esto? Que la gente cree en el proceso bolivariano, porque tiene la esperanza de que esas políticas públicas que benefician a las mayorías algún día vengan a sus comunidades, a sus barrios y a sus casas. Ahí llegamos a la esencia de tu pregunta. Una alcaldía debe municipalizar las políticas nacionales que traen felicidad a los ciudadanos y ciudadanas sin distingo, siendo un articulador entre las instituciones del estado venezolano que ejecutan los grandes proyectos y programas, y el pueblo organizado. Además, una alcaldía bolivariana debe velar por el funcionamiento de los servicios que garantizan el buen vivir. Ver el municipio como una máquina perfecta que funciona con precisión de reloj, para garantizar seguridad, excelencia en la recolección de basura, asfaltado e infraestructura vial, suministro de agua potable, redes de cloacas, tránsito organizado de vehículos y personas, luz, agua, teléfono, limpieza, ornato y economía productiva. Una alcaldía bolivariana debería profundizar el rumbo hacia una sociedad justa y feliz, porque está más cerca del pueblo que cualquier otra instancia del estado.
GF. ¿Qué condiciones debe reunir un candidato para aspirar a la alcaldía del municipio peña?
JMP. Un profundo conocimiento de la realidad geográfica, cultural, económica, histórica y de clases. Un candidato a la alcaldía de Peña debe conocer los sueños colectivos de su pueblo, sus aspiraciones, frustraciones y carencias; su potencial como zona productiva, sus debilidades... lo cual no debería ser un conocimiento meramente intelectual o estadístico, sino además vivencial y emocional, es decir, resultado de las experiencias con el pueblo. Es necesario conocer en detalle la realidad que aspiramos transformar; en  mi caso, debo decir que esta búsqueda ha sido muy enriquecedora. Descubrir, por ejemplo, el altísimo potencial agrícola de Guaremal para el cultivo de hortalizas y aguacates; y a su vez comprobar que la mayoría de productores de esas tierras no aprovechan al máximo su cosecha porque carecen de vehículos adecuados para sacar sus productos; o conocer que el promedio de producción de maíz está en unos 4 mil kilos por hectáreas y el óptimo podría ser 7 mil Kg/ha, nos permite diseñar políticas para desarrollar ese potencial de vital importancia para la economía productiva. Seguimos estudiando de los libros, pero principalmente continuamos caminando nuestras calles y nuestros campos para conocer las profundidades del pueblo.
Otros aspectos fundamentales que debe reunir un candidato a la alcaldía de Peña, son: Altísima moral, honestidad a toda prueba, capacidad de liderazgo y de gerencia. Este pueblo valeroso no merece volver al pasado oscuro de los copeyanos y convergentes, ni continuar con un alcalde que traicionó la confianza del pueblo y del proceso bolivariano colocándose a espaldas de todo el mundo. En conclusión, Peña merece un Patriota.
GF. ¿Qué propones para el municipio como Peña?
JMP. Te invito a leer los cinco objetivos estratégicos que sustentan mi propuesta para la alcaldía. Verás cómo se articulan con el programa de la patria presentado por el presidente para su reelección el 7 de octubre. En primer lugar, consolidar la plena autonomía de Peña, en materia de economía productiva, empleo, salud, educación universitaria y espacios para el disfrute. No podemos seguir dependiendo tanto de Barquisimeto; lo agradecemos mucho pero llegó la hora de ser autónomos. En segundo lugar, contribuir desde la alcaldía al fortalecimiento de las estructuras del poder comunal; es necesario que las instituciones del estado acompañen, con todo su poder, este proceso de formación y organización del pueblo, desarrollando proyectos y programas conjuntos. Como tercer objetivo nos planteamos construir un municipio potencia capaz de autoabastecerse con sus propias fuerzas productivas, y de generar empleos dignos. Como cuarto objetivo nos proponemos impulsar un municipio para el buen vivir donde la seguridad integral y preventiva sean un hecho cotidiano. Y como quinto objetivo estratégico la necesidad de consolidar un municipio verde, donde el desarrollo no esté reñido con el respeto a nuestras montañas o con las fuentes de agua potable, por ejemplo. Invito al lector a buscar el programa completo en la web: www.juanmanuelparada.com
GF. ¿Es posible un municipio para el Buen Vivir, para el vivir viviendo?
JMP. Claro que sí. Hay acciones que aún pareciendo pequeñas podrían ser muy positivas. Con tan solo emprender el reordenamiento urbano lograríamos un nivel de convivencia mejor, en cosa de tres meses; organizando el tránsito peatonal y vehicular, haciendo el rayado de las calles, estableciendo paradas para el trasporte público y garantizando un alumbrado de calidad, por tan solo mencionar algunas acciones. Las normas de convivencia son vitales para el buen vivir y es responsabilidad de la alcaldía proponerlas y hacerlas cumplir. Por otra parte, y ya con miras a los grandes proyectos, nos plantemos un municipio lleno de espacios para el vivir bien, como plazas públicas, parques infantiles, pistas deportivas, canchas, salas culturales, bibliotecas, cafés… si miras bien la ciudad descubrirás decenas de espacios residuales (generalmente usados como basureros) que pudieran ser convertidos en espacios para el encuentro, para el amor, para el disfrute. Nosotros haremos un inventario de todos esos espacios y los convertiremos en áreas para la vida. Imagina un corredor deportivo que comience en la avenida perimetral y termine en un mirador turístico en el cerro La matica. Imagina una ruta eco-turística que comience en la Cruz verde y nos lleve al corazón de Guaremal. Imagina una pista con bicicletas de libre uso en la vía hacia El Salto, donde hay una vista hermosa del pueblo. Imagina El Trocadero como un bello bulevar; imagina que cada barrio tiene su cancha deportiva techada; imagina torneos deportivos todas las semanas y actividades culturales permanentes a lo largo del municipio. Todo esto es posible con voluntad política, gerencia eficiente y participación del pueblo organizado, porque el estado venezolano tiene los recursos y trabaja a favor de estos proyectos.
GF. En el marco de la alianza bolivariana, ¿habrá unidad para la victoria perfecta?
JMP. Garantiza la unidad y la victoria el candidato que reúna las condiciones que te he mencionado antes, más allá del partido que represente, porque el pueblo es quien decide y este pueblo está maduro para expresar su voluntad.
GF. ¿Si hay esperanza?
JMP. Te responderé con nuestro glorioso himno municipal: Dios mediante, y a paso seguro, cara al sol, a encontrar el futuro.

miércoles, mayo 09, 2012

Más allá de las “despedidas”


Esta no es la Generación Boba

Durante varias semanas he venido abordando el tema del desarraigo y el exilio, tratando de no disgregarme en un entramado tan dilatado, teniendo en cuenta las profundidades que amerita un asunto como este; recalcando siempre que las ciudades que tenemos, esas ciudades que ahora nos parecen feas o invivibles, son el resultado del modelo capitalista y neoliberal y sus prácticas desarrollistas; la falta de raíces culturales nacionalistas, porque ese modelo decadente impuso, ayudado por los medios de comunicación, una cultura norteamericana, una cultura gringa; basta con hacer un ejercicio de memoria y darle nuevamente una mirada al cine, a la música y a la televisión de las últimas décadas del pasado siglo.
Esta semana, hemos publicado un artículo de José Roberto Duque sobre el famoso, más bien controvertido, video “Caracas, ciudad de despedidas”, donde un grupo de jóvenes de la clase media alta caraqueña expone, sin el mínimo pudor, la vacuidad, la fatuidad, el desarraigo, la peor pobreza de ese pequeño sector acomplejado entre sus pequeñas villas en las cumbres del “este del este”. Basta con ver los créditos, es decir los apellidos de quienes están retratados delante y tras cámaras, para dilucidar la frustración de los hijos de quienes alguna vez fueron, o soñaron ser, los amos del valle.
Lo cierto de todo esto, y lo triste también, es que no se trata solamente de este pequeño grupo; hay cientos de “niños osea, sabes, demasiado”, mandibuleando por toda Venezuela; ostentando sobre sus planes de abandonar este país, lo que para ellos es mejor, largarse para mejorar su calidad de vida. Un grupo de muchachos, al mejor estilo “Somos tú y yo” mimetizados con RBD.
En los años ochenta del siglo veinte una generación entera fue catalogada como la “generación boba”. Atiborrados por el consumo de drogas y una inmovilidad feliz, esa generación se dedicó a no hacer; a esperar que el mundo se cayera a pedazos sin el más mínimo intento por generar alternativas para un cambio. Esa fue la mayor contradicción biológica del siglo XX, y cuidado sino de la historia. Ser joven, por antonomasia, es una convocatoria a ser rebelde, con o sin causa; a ser un agente revolucionador. Allende creía que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.
Nuestra generación, esta generación, está lejos de ser boba, pero tengo serias sospechas de que por ahí quedan algunos movimientos dignos de llevar ese estandarte. Por esnob o vintage hay una pequeña franja de nuestra juventud procurando parecerse a esa generación de los ochenta, la boba, como la etiquetó Edmundo Chirinos. Que me disculpen los aludidos, pero, esta no es la generación boba.
Mas sin embargo, no puede uno evitar tantas preguntas ineludibles ¿Quién se hará responsable por esos destellos ochentosos en parte de nuestra juventud? ¿Les compraremos los pasajes para que se marchen? ¿Nos atreveremos a construir la nueva República? No hay tiempo para los esnobismos; ser joven no es un juego, es, sin lugar a dudas, la etapa que requiere mayor compromiso para poder afrontar los desafíos de un sistema alienante, para profundizar con tierna fiereza la mano en el corazón del pueblo que somos. Esas corrientes retro, vintage, son analgésicos a la juventud creadora. Definitivamente, y creo estar secundado, necesitamos transformar nuestra realidad, la realidad que está siendo.

Exiliados (Parte II)



El desarrollismo, como otros males, instituyó un país nuevo, sin memoria histórica, es decir, sin raíces. Nos forzaron a un exilio dentro de las fronteras, condenándonos a otra forma de destierro. Muy pocas personas, sin embargo, optaron por el exilio convencional, la emigración, tomaron sus cosas y se marcharon rumbo al sueño americano o al refugio europeo.
Pero es necesario recordar que hasta la década de los 90 del siglo veinte en este país, por lo general, solo emigraban políticos e intelectuales. La lucha por la independencia, la federación y las dictaduras, no generaron los mismos efectos que se dan en casi todos los países en iguales circunstancias. La tasa migratoria venezolana ha sido muy baja en comparación a otras naciones con características similares. Para un pueblo sumido en la ignorancia y la pobreza era impensable tener como alternativa el abandono del territorio nacional.
Durante décadas el país ha recibido a millones de inmigrantes, europeos, colombianos, peruanos, chilenos, entre tantos pobres obligados al exilio. Sin más alternativa que huir de los desmanes es sus pueblos de origen estos inmigrantes consideraron a Venezuela como su mejor opción. Esa llegada de extranjeros buscando cobijo no ha cesado. Palestinos, libaneses, chinos, hindúes y más colombianos. Estas culturas siempre han optado por el recurso de la migración. Nosotros no. Por un lado está el hecho de que nos parece cosa rara, no tenemos una cultura migratoria, y por otro lado no teníamos las posibilidades económicas para emprender tales aventuras.
 Con la llegada de Chávez a la presidencia de la República, y con el resurgimiento de la casi extinta clase media, se genera un fenómeno migratorio por primera vez en Venezuela. fundamentados en el temor como excusa para justificar las ganas de abandonar el país una alta suma de venezolanos se fueron rumbo al Norte o a España. Es poco menos que triste, pudiéramos decir que vergonzoso, encontrar a un venezolano residenciado fuera de aquí. La mayoría inventa películas de persecución y exterminio para ser centro de atención de las conversaciones. Muchos no paran de hablar pestes de nuestra cultura, como si les pesara en sus espaldas la patria.
Es de comprender que alguien decida marcharse por las razones que le vengan en gana. Eso no es cuestionable. El cuestionamiento vine cuando de manera desleal se desdeña del lugar de origen con tales menosprecios que aterran.
La clase media venezolana por primera vez en la historia, gracias a la situación económica generada por este gobierno, al cupo CADIVI, a la libertad, salieron de este país a buscar mejores condiciones de vida. No se equivoca el merengue caraqueño de Luis Fragachán, el norte es una quimera (Europa también).
¿Hasta cuándo podrán soportar las quimeras nuestros compatriotas en el autoimpuesto exilio, ahora que las economías mundiales se desploman? ¿Hasta qué punto la clase media estará dispuesta a permanecer desterrada, inventando fabulas paranoicas? Venezuela debe preparase para seguir recibiendo a estos compatriotas. Un importante número ya está de vuelta, pero se estima que las políticas de inmigración, europeas y estadounidenses, impongan masivas repatriaciones.  Ojalá y de regreso, ya sin el encantamiento externo, se sumen a la construcción de un mejor país, asumiendo su co

Exiliados (Parte I)


La ambición  desmesurada, los temores o la ignorancia hacen cometer torpezas tan terribles que garantizan la vergüenza, no solo de coetáneos y contemporáneos, sino además, de generaciones futuras. En su anhelo por trascender en la historia, algunos dirigentes se dan a la tarea de abandonar los intereses de los pueblos para garantizar los propios.
El precio de estos actos en Venezuela ha sido alto. Para construir la Caracas moderna, el General Marcos Pérez Jiménez autorizó la destrucción de gran parte del patrimonio histórico. Desprendió de su raíz arquitectónica la naciente patria para sustituirla por una arquitectura neoclásica, en el más sutil de los casos; por grandes autopistas y, el más notorio sus fetiches, el hormigón armado.  Todo signado por la angustia progresista. Ese afán de ser modernos y desarrollados nos acorraló en uno de nuestros peores males: el desarraigo.
Ni los zulianos, íconos del regionalismo, se salvaron a este mal. Hace 42 años, en la gestión de Rafael Caldera, se destruyó El Saladillo en nombre, nuevamente, del desarrollo urbano. Derribaron las casas, la tradición, la cultura, pero el plan progresista nunca se ejecutó. Apenas se terminaron de construir las torres del saladillo en 2.006.
Igual sucedió, hace un par de años en Aroa, donde el célebre e iluminadísimo Alcalde, bañado quizás de alguna luz epifánica decidió mandar remodelar, más bien, demoler y reconstruir, el cementerio de los ingleses, sin considerar el valor histórico de ese espacio ni los debidos procesos para su restauración.
Todo esto no es más que un evidente menosprecio a nuestras raíces, a nuestra historia, a lo que somos. Estos dirigentes, entre tantos más, para no entrar en detalles y tener que enumerarlos desde Guzmán Blanco hasta Nicolás Rivas, son víctimas y victimarios del  complejo que superpone el parecer sobre el ser.
Obligados a vivir en otro país, un país inventado por el desarrollismo, se nos impuso un exilio dentro de las fronteras. Pero entonces, ¿Cómo haremos para retornar ahora a esa patria? ¿Habrá que reinventarla? Nuestra condena es como la del poeta Cavafis, otro país no existe para nosotros.

Sin engaños, ni olvidos



Durante las últimas cuatro décadas del siglo veinte nuestro país se enrumbó por el más “feliz” y “exquisito” modelo político. Feliz para los exquisitos gobernantes. Muchas promesas y nada de resultados. Mucho güisqui con agua de coco les fue alejando cada vez más del país real. Un país sumido en la más cruda pobreza y desamparo. Urgían los cambios y el pueblo estaba dispuesto a dar un paso firme para ello.
Pero esa ruptura de modelo en Venezuela no se generó en el año 1998 con la llegada de Chávez a la presidencia de la República. Tampoco se dio con la entrada en vigencia de la constitución de 1999. Digamos que esos dos eventos fueron apenas un atisbo del cambio. Se necesitó una crisis profunda que radicalizara las diferencias entre una propuesta de cambio que aún no se asumía como socialista y el otro modelo de frontal carácter de derecha, alejado de los intereses del pueblo.
Se agotó la paciencia y las apetencias reflorecieron con el mayor de los descaros: quebrar al país para así adueñarse aunque fuese de las ruinas. Todos los antiguos poderes confabulados para evitar lo que ya por inercia estaba por llegar: El tan anhelado cambio.
Si este país tuviera un tercio de recuerdos como Funes el memorioso, o fuese él quien  escribiera este texto, seguramente no faltarían las referencias precisas. Tal vez no faltaran detalles para hacer de la memoria el más simple de todos los ejercicios. El bombardeo comunicacional, el secuestro de la información, el paro petrolero, el congelamiento de la productividad (un acto suicida de la empresa privada), los montajes mediáticos, las traiciones, los muertos, la carta, los cerros vacíos, Caracas ardiendo, el retorno.
A diez años de aquel abril de 2002 siguen apareciendo evidencias que permiten aclarar las dudas que muchos venezolanos conservan sobre lo sucedido. Y cómo no tener dudas, baches, con semejante montaje. La manipulación de videos sirvió como herramienta para justificar lo injustificable.
Pero que pena que no sea el crónometrico Funes quien escriba, y mayor pena que no tengamos ni un tercio de su memoria. Tratemos de recordar el 11, 12 y 13 de abril sin que se nos ponga sepia la memoria. Los que para ese momento no estábamos interesados en estos asuntos políticos vimos sin ningún tipo de parcialidad lo que sucedía. La verdadera lucha entre quienes controlan los medios de producción y la masa oprimida.
Las largas colas para echar gasolina, la odisea de comprar algunos productos, la estampida de especuladores, la burla, y tantas otras penurias abrieron los ojos de mucha gente que se mantenía al margen, hasta de la vida misma. Si algo merece esta fecha, es el recuerdo bien sabido del quiebre de poderes. La fractura de tobillos de quienes ahora pretenden volver a asumir los diferentes espacios de poder sin la menor vergüenza de saberse culpables de nuestros problemas esenciales. Pero esos tobillos rotos no soportarán mucho tiempo con tanta maldad a cuesta.
Y es cierto que no somos Ireneo Funes, pero sus acciones nos obligan a reconocerlos. A no olvidarlos. A gritarles, aún sin voz, que si es preciso tatuar cada rincón lo haremos para no olvidar. Pero tampoco aceptaremos nuevas traiciones al pueblo. No aceptaremos un solo engaño. Aunque eso nos cueste más de un llanto, porque como dice Benedetti, “Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos, porque es mejor llorar que traicionar. Porque es mejor llorar que traicionarse. Llora, pero no olvides.”

El día de Yaracuy ¿Qué celebramos?


En el año 2006 nuestros símbolos patrios sufrieron una transformación. Una serie de debates dieron cabida a una modificación justificada de los elementos que representan la nación venezolana. Desde la mirada semiótica, se hacía justo cambiar la postura de un caballo, supuestamente en marcha, que miraba hacia atrás, por uno que erguido cabalga hacia adelante. Además, la incorporación de una octava estrella a la bandera para incluir la provincia de Guayana, decretado por el Libertador el 20 de noviembre de 1817. Esta provincia, Santo Tomé de Guayana de la Angostura del Orinoco, no solo fue la última en ser liberada del yugo español, sino que además sirvió como asiento de la República en el Congreso de Angostura, añadiendo que esta provincia fue la única que se declaró a favor del proyecto libertador en ese momento. Así se realizaron otros cambios que no voy a detallar por no ser el objeto fundamental de este editorial. Solo tomo esto como referencia para introducir un tema que debería ser de interés de todos los yaracuyanos.
El gobernador del Estado Yaracuy, Julio león, mediante el decreto 364 generó un nuevo cambio en la conmemoración del día de Yaracuy a celebrarse a partir de ese año el 28 de marzo, quedando invalidada la celebración del día 19 de ese mismo mes. Este cambio de fecha ha resultado en la conformación, si se quiere, de dos bandos que se han dado a la tarea de defender las fechas mencionadas. Por un lado el gobernador y un grupo de yaracuyanos que consideran que el cambio se corresponde más a nuestro gentilicio, ya que el 28 de marzo de 1859 entró triunfante a San Felipe, el General del Pueblo, Ezequiel Zamora decretando a Yaracuy como entidad Federal. Además de ser el 28 de marzo, pero de 1864, cuando al aprobarse una nueva constitución, se le dio el carácter de Estado Federal a Yaracuy.
La historiadora y periodista Lisbella Páez, junto a otro grupo de yaracuyanos, defiende la tesis del día 19 de marzo, ya que en esa fecha del año 1855 José Tadeo Monagas, presidente de la república para el momento, firmó el decreto que le fue entregado por el Congreso, el 15 de ese mes, elevando a Yaracuy a la categoría de Provincia. Se cuenta que Monagas esperó el 19 para firmar el decreto por ser el día de su onomástico. Con esta firma, se registra entonces por primera vez en la historia el nombre de Yaracuy.
Pero más allá de las posturas de estos dos bandos, de sus análisis historiográficos, de sus argumentos ¿Qué representan estas fechas para los yaracuyanos? ¿Qué celebramos? ¿Qué se significativo hay en la conmemoración del 28 o del 19? Yaracuy se ha caracterizado por sus rasgos rebeldes, antiprotocolares con el surgimiento de sus pueblos. El hecho de celebrar el día de Yaracuy es seguir afianzando nuestro sentido de pertenencia por este hermoso pueblo, nuestro gentilicio, eso me parece justo. Pero, ¿Lo importante es la fecha o el habernos constituido formalmente como entidad? Deberíamos dar una mirada a nuestros rasgos distintivos como pueblo. Preguntarnos si tales rasgos son determinados por estos eventos.
Así como la modificación de los símbolos patrios generó resistencia en algunos sectores de la sociedad, es normal que este cambio de fecha también lo haga. Al final termina imponiéndose el sentido de pertenencia que tenemos sobre tales símbolos. Y en nuestro caso, más allá del cambio de fecha, se supone, seguimos celebrando el día de Yaracuy, la yaracuyanidad. Pero deberíamos empezar por definir esa yaracuyanidad. Ambos bandos aportan datos relevantes para reconstruir la memoria histórica de un pueblo con características en extremo particulares. Pero siguen empecinados en demostrar, con argumentos válidos o no,  “quien tienen la razón”, y la socialización de la importancia de la conmemoración queda de lado, mientras gran parte del pueblo se pregunta qué celebramos.

Organización, más allá de lo electoral


Si partimos de la premisa de que Cultura es todo lo que hace el hombre, o mujer, tendríamos que tomarnos un tiempo para detallar cuál es la cultura de la Venezuela del siglo XXI, para responder la obligatoria pregunta ¿Qué estamos haciendo? Seguramente surgirán más interrogantes que respuestas. Lo cierto es que ese ejercicio de pensarnos, en la necesidad de autoreconocernos, es una alternativa sana para tener un concepto claro de lo que somos, es decir, una definición de nuestra cultura.
Debemos desprendernos de nefastas concepciones de la cultura que nos obligan a ver al ser humano como un simple recipiente acumulador de citas, frases, fechas y cualquier cantidad de datos empíricos que no permiten más que parecer un tomo enciclopédico. Esa mal llamada cultura general. Esa dañina idea de la cultura genera una cierta especie de “hombres cultos”, pero, como diría Antonio Gramsci, eso no es cultura, sino pedantería; no es inteligencia, sino intelecto. Tampoco se trata de la cultura estigmatizada por las bellas artes. Esa idea de la cultura del gusto, que no deja de ser más que ingenua arrogancia, pues de sobra sabemos que hasta el gusto es condicionado. No es un acto de superioridad tener “buen gusto” solo es la repetición instintiva de patrones condicionados.
La verdadera cultura está fundamentada en la organización, en la conquista de una conciencia que nos deja comprender el valor histórico que tenemos. Pero esto no es un asunto generación espontánea, como ocurre en la naturaleza. El ser humano es el creador de la cultura y tiene la posibilidad de reinventarse cuando así se lo proponga. Y cito a Gramsci: “El hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación historia, y no naturaleza”.
El desafío más grande nos está retando desde hace varias décadas. Me inclino en creer que nuestro mayor enemigo no es el capitalismo, sino la globalización, quien ha venido arrinconándonos en el desarraigo y la transculturación. Por mala fortuna nos tocó pasar del analfabetismo a la televisión bebiendo de la fuente de ese aparto que tanto bien le ha hecho al plan globalizante, y tanto mal a nuestra cultura. Se quedan de lado los procesos ante la supremacía de los eventos. Se aborta lo colectivo por el desarrollo del interés estrictamente individual.
Esta semana ha gozado de relativa calma en el panorama de los eventos políticos y ha dejado en mucha gente la percepción de que en el país no ha sucedido nada. Pero quien se atreve asegurar eso desconoce que vive en un maravilloso país en movimiento, como dice el Chino Valera Mora, “Quien no te conozca / dirá que eres una imposible querella / Tantas veces escarnecido / y siempre de pie con esa alegría”.
Este es el momento para que el proceso político deje de depender de los procesos electorales. La conciencia cultural debe trascender a los partidos. La consolidación de una cultura en movimiento, en revisión constante. Hay que avanzar a la organización profunda del pueblo, ese que es cultura, que es patria, que es hijo de Bolívar, no por razones genéticas ni geográficas, sino por ser su creación histórica, es decir, cultural.

Irreverencia, Debates y Consignas



Mucho se ha cuestionado la polarización política en el país a partir de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de la República. La franca contradicción entre quienes fungen como gobierno y oposición, desatando en el pueblo una euforia de radical valía, que ha venido decantando en la discusión de la pertinencia de avanzar a la instauración, o no, del modelo socialista. Un debate permanente entre quienes defienden el modelo capitalista, asegurando que los años pasados fueron mejores y los que, por otro lado, están determinados a no volver a esos años de democracia representativa y sus vicios.
Habría que ser muy ingenuo para no reconocer que se trata, más que de una división ideológica, de una mera lucha de clases. No pretendo decir que no es ideológica, más bien, procuro enfatizar en que la lucha es de clases: los que otrora ostentaron, simultáneamente, el poder público y empresarial, y el pueblo sencillo. Y esto no es nuevo, como diría Marx, "Toda la historia de la sociedad humana es una historia de luchas de clases”. Lo que se hace nuevo en nuestro caso es la conciencia de esa lucha y sus implicaciones ideológicas locales.
 La clase trabajadora, el pueblo, en este sentido, lo que hace es buscar el asidero intelectual de su lucha para profundizar las ideas y las acciones, comprendiendo que se trata de un proceso dialectico, educativo y transformador, y por ende, ideologizante.
Cabe preguntarse entonces qué está leyendo el pueblo, qué están leyendo los dirigentes. ¿Solo están consumiendo consignas? ¿Qué está alimentando el pensamiento crítico? Con cuanta facilidad termina uno, para no quedar fuera de la crítica, repitiendo lemas. “Patria o muerte”, “Rodilla en tierra”, “Chávez los tiene locos”, “Patria, socialismo o muerte”, “Viviremos y venceremos” “Pa’lante comandante”, entre tantas otras que, más allá del efecto que puedan generar, no son insumos necesarios para el fortalecimiento de la conciencia. Ahora un nuevo lema, digno de ser analizado con detalle, ocupa gran parte de conversaciones y discursos: “Irreverencia en la discusión y lealtad en la acción”. ¿Hasta qué punto irreverentes? ¿Leal a qué o quién? ¿Quién determina la lealtad y la irreverencia? Debemos cuidarnos del dogma, para no convertir este proceso en una suerte de religión local. No quiero dejar dudas sobre la lealtad que este pueblo siente para con el líder de este proceso, Hugo Chávez, y eso no lo digo como un hallazgo, lo dicen las encuestas y, más acertadamente, el respaldo electoral. Pero lo cierto es que el mismo presidente Chávez ha sido irreverente en la discusión y en las acciones. Que no suponga esa lealtad la pasividad en la toma de decisiones y en la ejecución de las ideas.
No es saludable un pueblo con actitudes de ave repetidora, es preciso tener la conciencia de quien se sabe sujeto transformador y crítico. Bienvenidas las consignas como elementos para estimular los afectos en la batalla política. Pero bienvenido también, y más aún,  el cultivo de la conciencia del ser social a través del estudio incesante. 

miércoles, enero 18, 2012

Saltar

Lo malo de saltar desde tan alto es que se baja a una velocidad impresionante. Empiezas a sentir como la sangre se acelera debajo de la piel, los ojos se tornan borrosos por las lágrimas y te dan ganas de gritar. Te contienes. Pero no puedes resistir por mucho tiempo. Así que gritas, pero no puedes oírte, de hecho nadie puede oírte; y vuelves a gritar, consiente de que lo único que lograrás es sentir la fuerza del grito recorriéndote desde el talón a la nuca.

En este momento comienzas a temer; la soledad te envuelve. En tus venas un ejercito transita acelerado, como tratando escapar por tu cabeza. Cuando te percatas que pronto llegará el final, ruegas para que todo salga bien, pues no quieres lastimarte otra vez.

A escasos metros del final no puedes contener el llanto, sabes que la caída no será suave. Abajo hay muchos mirándote, pero no te interesa; todos están esperando lo peor y no quieres que te vean caer.

La caída fue aparatosa, el cuerpo tambaleante a penas tiene fuerzas para mantenerse en pie, y un sabor amargo recorre tu lengua, atraviesa por tu paladar hasta llegar al estomago y empieza a contaminarlo todo. Te dan nauseas, y la descarga es inevitable. Lo demás ya lo sabemos, vuelves con el clásico juramento, “no lo volveré a hacer”. Pero que va, siempre es igual; siempre es lo mismo cuando te enamoras.

jueves, octubre 06, 2011

Lector furtivo o después de haber visto a Mr. Brooks

Estoy comenzando a desconfiar de mi alter. Y a no me gusta su criterio de selección. Hemos estado esperando por horas el momento preciso para asesinar a Samuel Cramer, pero ha encontrado siempre la excusa perfecta para prorrogar el ataque. Ahora que he podido acabar con el enigmático Mr. Quien, le veo llorar en los rincones del asiento trasero del auto. Algo serio le debe estar pasando porque no quiere hablar del tema.

Cuando le dije de nuestra próxima víctima se negó rotundamente. Jamás unos ojos me habían despreciado tanto. Cervantes no te lo perdonaría, dijo, y salió corriendo con el libro entre las manos.

Consumada herejía

Luego de haber practicado los conjuros que le recomendó la bruja, el escritor se sentía preparado. Así que tomó el libro y se instaló al borde de aquel elevado puente. Cerró los ojos, dijo las palabras mágicas y saltó, a la espera de que se abriera el vórtice que lo habría de llevar al reino de las criaturas aladas.

La sangre descendió sin prisa, marcando a su paso las piedras y hojas disueltas, hasta perderse en el diminuto y turbio río.

Más allá del reino, atravesando el bosque, la bruja reía a carcajadas grotescas al saber que su dios había sido burlado.

Frustrado escritor

Ya no puedo culminar un solo texto. Cada vez que comienzo a escribir me invade un denso sueño y termino con la cabeza sobre las hojas. Al despertar, una caricatura de baba y tinta.

América la latina

Se quitó el delantal, lo tiró en la mesa, recogió el libro rojo, “Breve selección de microrrelatos de América Latina”, y salió a la calle sin volver la vista. El gringo leyó cada palabra del título del libro que estuvo sobre la mesa con su corto dominio del español y no pudo evitar el sabor a bilis cuando lo sorprendió la palabra breve. Había intentado hacerle el amor a la joven morena que recién se empleaba en su casa. Aquella tarde sacó su pene para mostrárselo a la hermosa muchacha sin evitar eyacular antes de cualquier contacto, rompiendo su propia marca de velocidad. El televisor a medio volumen mostraba a la selección de su país perdiendo tres a cero con México. El comentarista narraba pequeñas historias de los grandes iconos del futbol, mientras el gringo secaba sus manos en el delantal de América, la latina.

miércoles, octubre 05, 2011

Metro

Fea muerte esta, la de morir a medio día y exhibir las vísceras ante una multitud

hambrienta y desanimada, sin una sola persona que valore el gesto de compartir tus

intimas desgracias. Es preferible esperar las dos de la tarde, cuando ya estén satisfechos, o por lo menos no estén tan hambrientos, y poder lograr algunas reacciones, y que no solo sean vísceras las que vuelen por los aires. Para llenar de color esta tarde cualquiera.

La foca

Terminar así después de haberlo tenido todo. ¿Qué podría hacer ahora sin dedos?

¿Acaso lo respetarían como siempre? ¿Qué podía hacer si se burlaban de él? Ya no

podría dar coscorrones a los carajitos de barrio, podría darles cachetadas, pero jamás

será lo mismo voltearles la cara con la palma de la mano que sentir como los nudillos

se hunden hasta tocar sus cráneos y oír el “cloc” que infunde respeto. No volvería

masturbarse ni a aplaudir. Se imaginaba en el baño pensando en la muchacha de al

lado, frotándose el pene, golpeándolo con las dos palmas, aplaudiendo como una foca y llorando.


Mejor no parto el vidrio de este carro con las manos, se dijo. Siempre le he tenido lastima a las focas.

jueves, febrero 03, 2011

Retorno

"más allá de las palmas y el camino,
limpiamente ceñida su pobreza,
pasaban en silencio nuestros dioses"

Eliseo Diego

Qué es el Guaire sino el sincretismo
intestinal desembocando al dulce sal caribe
yo desemboco de vez en cuando al caudal
de mis abuelos para recordarme
para no saberme parte del todo
para creer que sigo siendo
un eco en las espesas montañas
para creerme inmune del abandono convulso
de la frente fría y la apretada garganta

y vuelvo a tus pies de hinchadas noches
a tus grietas de madre y selva para calmar
la angustia de una fe marchita
para alimentar los vacíos que dejan las noches sin ti

vuelvo madre, a contemplar la mierda
que cruza esta ciudad
y me devuelvo a suspiros
a nuestra quebrada de frío sol
los plagios a Fernando Ubiergo
"cuando agosto era 21" y "un café para platón"

madre, en este mugre río los espantos
no tienen dientes ni "cielito lindo" para fustigar el hambre
este lugar me hace mas ateo
pero tu sabias de antemano que dios
es la suma de todos los hombres que desembocan al caudal
de la memoria

Una mínima ponzoña

La ciudad se llena de letras

pienso en la insurgencia matutina

mientras las momias conspiran al pensar

que serán desempolvados a la luz del alba

no lloren es solo una ráfaga de luz

quizás eternizada

pero no es mas que un instante

una pequeña porción de aire húmedo

vivificando

estornudando

en el mausoleo

puede que una pequeña espina

una mínima ponzoña

enclaustrada en las viejas vendas

en la piel marchita

contemplando la caída

de los últimos dientes de la noche

Mi hermano Ludovico

Mi hermano Ludovico Silva siempre creyó que el hombre
era un cadáver inmortal una contradicción en movimiento
una hoja en tempestad
yo dudé de sus palabras hasta que vi las miserias
dejadas por mí en el desayuno
y lo servido para la cena

pero Ludovico olvidó contarme sobre la militancia
quizás lo hizo mientras yo perseguía a su angelesa
mientras le hacia el amor y ella me hablaba de la soledad de dios

y sí la poesía hermano requiere militancia
como todo lo noble
como todo arte

sin militancia llegaremos a la esquina
miraremos el mundo y volveremos
a la casa que no tenemos
para amamantar los blancos demonios
del artificioso mundo de hollywood
en la burbuja desempleada
y analfabeta de todo sentido

debo darte la razón poeta
somos una contradicción en movimiento
un intento de angustiante sentido